Norman Parkinson: La moda en movimiento

Selección fotográfica

Redacción RetaguardiaMix

 

 

Tras ser presentado como fotógrafo de moda en una entrevista con Mavis Nicholson, en 1977, lo primero que Norman Parkinson aclara es que no es un fotógrafo de moda, sino sólo fotógrafo. Parkinson lleva un bigote perfectamente recortado y va vestido con una camisa clara de holanes en las hombreras que hace contraste con el estampado dorado del pañuelo azul que lleva al cuello. Con su acotación reivindica su oficio, el que aprendió acercándose en los primeros años de la década de 1930 a los maestros de los talleres, para montar después su estudio en 1934. Fue fotógrafo de la armada británica, condecorado por la Reina Isabel II con la Orden del Imperio británico, sobre la Reina, a quien retrató en variadas ocasiones, dijo que era una modelo nerviosa y difícil. Sus composiciones y sesiones fueron portada de revistas de moda como «Vogue». Y pues eso, la variedad de los trabajos realizados son los que conforman una carrera en el oficio que se ejerce, y el oficio de Norman Parkinson era el de fotógrafo.

 

Los calificativos que describen su trabajo no serían muy diferentes a los que se le darían a una bailarina clásica: elegancia, soltura, naturalidad. A eso hay que añadir sus composiciones geométricas de aire vanguardista. Como en la fotografía de «The Art of the Travel» que tomo a Wenda, quien sería su esposa, bajo las hélices de un avión.
 

 

Y es que si Parkinson no fue únicamente un «fotógrafo de moda» es porque en sus fotografías no están presente sólo composiciones clásicas, o pensadas para hacer sentir cómodo al espectador. En muchos de sus trabajos subsiste una historia por contarse, como si ese momento pensado y articulado por el artista para verlo como lo vemos formara parte de una historia más amplia y en movimiento.

 

En sus sesiones de 1975 con la modelo somalí Iman (viuda de David Bowie), en la isla caribeña de Tobago, donde Parkinson fijo su residencia desde 1963, la presenta como una Cleopatra del caribe, dicho así suena burdo, pero viendo el cuadro, Norman con pocos elementos transmite realeza y aventura, le basta una barca tallada de madera, y a Iman, con un collar al cuello y una breve tela sobre el cuerpo, mirando expresivamente al mar. Ella diría sobre él, tras su muerte, que «La fotografía es un proceso de colaboración, como el baile, y Norman Parkinson era Fred Astaire».

 

 

Ronald William Parkinson Smith nació en el 21 de abril de 1913 en la ciudad de Londres. Estudió en la Academia de Westminster. En 1931 ingresa como aprendiz en la agencia Speaight and Sons LTd., una asociación que congregaba a algunos de los fotógrafos más vanguardistas de la época. Después, ya con su taller individual, trabajó para publicaciones como «Vogue» y «Harper’s Bazar». Hombre excéntrico, de vestir elegante y costumbres sibaritas. Se le considera como uno de los iniciadores del estilo «action realism» que sacó de la inmovilidad la fotografía de moda; transportó sus modelos a locaciones exuberantes de todo el mundo o fuera de los cánones de aquel entonces, como estaciones de ferrocarril o callejones citadinos; se valió de artilugios como montar las cámaras en plataformas móviles o utilizar iluminaciones propias del cine para sus posados. Su trabajo también se extendió al mundo del cine. Retrató a Monty Clifft antes que este sufriera el accidente automovilístico que deformó su rostro y lo empujó más en su oscuridad personal. O sus series fotográficas encumbraron a sus modelos, por ejemplo, realizó coloridas fotografías de aire burlesco y surrealista con la modelo Jerry Hall, quien aparecería después en la portada del disco «Sirens» de Roxy Music. Parkinson murió el 15 de febrero de 1990 en un hospital de Singapur, tras permanecer dos semanas internado a cusa de un derrame cerebral.

 

Dejamos esta selección de fotografías de Norman Parkinson, un hombre de casi dos metros de altura que atribuía su éxito a la enorme admiración que profesaba a las mujeres, a quienes mayoritariamente prefería retratar. Como dato curioso, además de su trabajo artístico, tiene el mérito de ser el creador de la salsa «Parkinson’s Baguer» que fue servida en todos los vuelos del Concorde.

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 

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