Cinco días

Leonardo Jiménez

(México, 1978, Matemático)

@metamatematico

 

William Kentridge

 

Día 1

Salto

Ayer en la noche pude desconectarme. La desconección fue súbita. Ese súbito ejercicio fue el mismo que el de un temeroso que por curiosidad sube a lo alto de un trampolín y queda ahí sin retorno con la única posibilidad del salto para regresar a un estado parecido al de inicio, antes de ascender por las escalerillas. Nunca será el mismo, habrá saltado.

 

El salto marca, define, configura el mundo de maneras distintas, trae sorpresas como consecuencia lógica, puede esperarse como fatal pero también como triunfante a los ojos de los que en ese momento observan y que distinguen dos marcadas categorías; una triunfal y otra funesta. No se puede decir que aquellos que esperan lo funesto son enemigos o falsos partidarios, como  tampoco se puede decir que aquellos que esperan el triunfo sean los amigos u otros entrañables. En ocasiones el sentir humano tiene el cruce de control de los hemisferios del cerebro sobre las partes del cuerpo. Lo derecho para lo izquierdo y viceversa. El buen amigo te empuja, el enemigo te da la mano.

 

 

Día 2

Dolor

Ketorolaco, tramadol, celecoxib. El dolor no se calma porque aún no aprendemos a vivir con él. Llegamos al mundo con dolor, nos vamos casi siempre del mundo con él, pero nunca nos acostumbraremos. El dolor es nuestro primer cobijo. Acostados, de pie, a gatas, el dolor se soporta en nosotros y lo llevamos en el tiempo, de día y de noche. Dolor y sombra, más sombra que dolor, a veces más dolor que sombra, al final casi siempre más dolor que nada. El dolor del individuo y el dolor en colectivo, es distinto. Está el que llora por todos, están los que lloran por uno. No queremos más dolor, no queremos que los niños ni los ancianos sufran; nos preocupa el dolor de ellos, nos tratamos de encargar de él para que apacigüe su daño. Licores para su cura, ungüentos para su calma, silencio y calma para simular que se ha ido. No queremos más dolor, no queremos más al sistema nervioso central controlando el ritmo humano;¿no?. Sin dolor no hay dolor cuando hay sentido y tiene sentido el dolor. Sin dolor nuestro corazón sería binario, nuestra casa estaría a disposición del terror y de la muerte.

 

 

Día 3

Repetición

Repetir para encontrar sentido, orden, para hallar la idea que se encripta, para encontrar el hilo a la función de las cosas. Repetición para el necio, para el poco entendido y para aquel que disfruta y escudriña, para a quien nada queda claro, para el que busca claridad, para el que encuentra claridad y gusta regresar a la claridad, para el que quiere salir de la zonas oscuras o para el que encuentra en la oscuridad el gozo. Repetición para el que implora, para el que castiga. Repetición en el rezo, en la actividad cotidiana, repetición para encontrar la forma perfecta. Repetición que pule y quita errores. El atleta repite, el estudiante, el religioso, el maestro. Repetir sin repetir es el ejercicio del instructor. Repetición para la instauración y decir un día: esto es así y no de otra forma. La repetición en los pueblos vence a la lógica del extranjero, conquista el corazón que se niega al que dijo siempre se iba a negar bajo la fórmula: repetir que no se va a repetir la insistencia. Repetir es regresar buscar nuevamente el camino crear la memoria hacer costumbre y esperar.     

 

 

Día 4

Camino

Para ir de un punto A a otro B se recorre una distancia y en ella se define un camino. El camino de ida no anticipa un camino de retorno ni viceversa. Existen caminos mayores y menores, el menor de los mayores y el mayor de los menores, el más mayor de todos y el más diminuto. Buscar el camino, hallarlo, tomarlo, hacerlo propio para que sea único. Saberse parte de un camino, sentirlo y saber que es de todos. Saber que no hay camino, que buscarlo es una pérdida de tiempo. El camino que se traza y el camino trazado. El camino que tomamos o el camino que nos toma. El camino que se interrumpe, el camino ininterrumpido y al que otros unen sus caminos. Caminar para hacer camino. Quietud, calma, serenidad e inmovilidad para hallarse en el camino. El camino del monje, del encierro, casto y del monasterio. El camino que el padre proyecta con su sombra. La negación del camino del padre. El camino de la violencia que traza el río y la muerte, el camino de la paz que dibuja el río y la muerte. El camino del licencioso, del poeta de la puta, el de la puerta abierta, el del puente alto.

 

Somos parte de un camino que se haya en un camino. Sinuosos, casi siempre, los caminos llevan cursos y son curso, se recorren por memoria o in vivo se crean para el olvido. Los caminos del agua y de la luz, los más económicos y naturales; los caminos del hombre los más complicados y artificiales.

 

 

Día 5

Esperanza

La esperanza mata al entusiasta que la toma sin fuerza. Muchos van por ella, llegan a ella  sin precaución, y algunos promueven su búsqueda sin el menor recato. Su efecto sobre algunos hombres es el mismo que el del psicodélico al que se cede lo imposible, la promesa de algo mejor, inexplicablemente mejor, o inexistente. Esperanza es ventaja espiritual por sobre quién no la tiene. Es espera, larga espera, muy larga espera. Hay quien muere con ella en ella, generación tras generación. La esperanza se anega en las fronteras, se construye mordiendo  el dentro y el fuera. En Tijuana,  la esperanza de poder vivir en el otro lado se vislumbraba cuando caía la niebla en las playas y era posible pasar la línea. Ahora hay sensores para la esperanza que traen los pobres desde sus tierras llenas de esperanza. La esperanza se pega a la piel con el sudor y el miedo, arde. La esperanza viaja en tren,  sobre y dentro de los vagones, cruzando México. La esperanza anima al enfermo que siente como se desprende de la corporeidad del mundo,  se aleja de ella sin dejar esperanza, sin dejarla, pese a que no podrá ya darse cuenta de ser el de antes,  ser vigía, contemplativo, dador desde  un mundo fuera, donde  dicen, se arriman  los suicidas con esperanza. Tenemos esperanza de que estarás bien se le dice, en el lecho de inicio y final, casi  a todo hombre . Esperanza también es un nombre de pila, pero yo nunca vi algo de esperanza en esas personas bautizadas, más bien parecían tener más esperanza aquellos que estaban  lejos de todo eso. Sucede que la esperanza toca al que tiene menos contacto con ella.

 

William Kentridge

 

 

Dedicado al estudio de las matemáticas, Leonardo Jiménez también escribe y ha incursionado en la radio.  Ha dado clases en comunidades del Estado de Chiapas. Siempre está atento para identificar alguno de los tipos de falacias.