Celestial mira sus manos. 6 Poemas

Celestial Brizuela

(Argentina, 1984, Artista)

 

Sydney Sie

 

I.

 

Pienso en mover con un palito las brasas
porque no sé caminar sobre ellas.
Pienso que el arte es un escudo,una protección
frente a los males de este mundo
y que juntos podemos
construir una obra
que sea una casa, que tenga
una habitación con una cama
flotante como la de Mazunte,
un taller con herramientas
para rearmarnos cuando necesitemos
cambiar la forma.
Escucho los autos rayando el asfalto, levantando
el polvo que se acumuló durante el día y sube
por las escaleras de mi casa
acomodándose entre los muebles.
Escucho mi corazón que me recuerda
una copla que no recuerdo bien
así que improviso la letra, le canto
a los aviones que despegan
cada cinco minutos en México
llevando y trayendo personas que
no saben nada de mí ni yo de ellas.
Las ventanas son portales donde descansar la mirada,
caminar unas cuadras sin moverse.
Tu cuerpo también es una ventana que se abre
cuando te miro
el paisaje es calmo.

 

Qué es lo que el mundo espera de mí?
Qué espero yo del mundo?
En qué punto del mapa nos volvemos a encontrar?
Hay un pasto que siempre está verde.
Hay un barco flotando en la orilla.
Hay una soga invisible que hace que el barco
no se mueva por la corriente.
Hay luces que nos avisan cuándo avanzar.
Hay deseos que se contagian.
Hay un perro que me besa la cara sin conocerme.
Hay sonidos que sólo escucha mi cuerpo y los transforma en movimiento.
Hay idiomas que todavía no aprendo.
Hay pieles sobre las cuales podemos dibujar.
formas abstractas que encierran todas las figuras.
Hay puentes que comunican ciudades.
Hay redes tejiéndose en el espacio.
Hay pixeles recreando la arquitectura de tu rostro.
Hay comida en el plato, estamos
alimentándonos con los peces que trajo
el río y las frutas caen del árbol
con nuestros nombres grabados.
Como una señal de abundancia
mordemos la pulpa
hasta llegar al carozo.

 

 

II.

 

Hago bocetos, pienso distintos
puntos de vista tipos de lentes
Imagen proyectada?
Maqueta arriba de, adentro por,
Agarro un pedacito de cartón
y con un cuter le hago un tajo.
Observo cómo se filtra la luz.
A veces el amor es mirar
una ciudad a distancia y desde la altura.
En México desde el quinto piso veo
el filo de luces diminutas,
naranjas, rojas, blancas,
generando una rítmica única,
una coreografía distante de brillos sobre negro.
La montaña se pierde, se pierde el paisaje.
Sólo las luces están vivas parpadeando.
Yo también me reflejo en el ventanal
cuando muevo el foco hacia adelante
me veo con los ojos achinados
y una sonrisa parecida a la tuya.
Un avión pasa sobre mi cabeza,
me vuelve invisible parte de la frente,
la ciudad me entra con sus luces, me habita.

 

Sydney Sie

 

III.

 

Anoche vino un viento suave y me desmoronó
como un médano, me entregué
en granos de arena a una nueva forma.
Ahora, éste es mi cuerpo, lo recorro, lo observo.
Igual que un objeto entiendo sus posibilidades.
Anoche nací en la ciudad sin nombre.
Una ciudad que solo se ilumina
por el reflejo de las luces de otras ciudades.
Un escenario vacío con un bosque que lo rodea.
El cemento y la naturaleza están tan equilibradas
que uno no sabe cuál estaba primero, quién invadió a quién.
Desde este nuevo cuerpo aprendo a moverme.
Camino en línea recta hacia un punto,
es el punto y yo, el punto que no
tengo que perder, mi punto de tensión.
Hay un hilo que me une.
Caminar en línea recta
hacia el punto nunca es llegar.
Los finales del recorrido
siempre son oasis que se desvanecen
cuando nos acercamos y ahí vemos
el punto, flotar en otro horizonte.
Agradecemos que no se haya ido.
El punto es la sal de la vida? la zanahoria del burro? el deseo?

 

Hay un erotismo en ir al punto, camino con seguridad,
tengo un propósito: llegar, aunque siempre sea tarde.
No hay pájaros no hay mar, solo pasto ríos rojos,
rojo sangre. Me descompongo si lo pienso,
el punto se me pierde de vista.
Si me mojo me mancho,
pierdo mi nueva identidad.

La ciudad sin nombre es oscura por naturaleza,
las cosas nunca son lo que parecen.
No conocemos más que nuestro propio punto.
Ahora se posó sobre un río, el pasto que lo rodea
es rojo y brilla.
—no voy a poder pienso—.
Mientras camino ya estoy llegando.
—Dios no me hagas mancharme con sangre.
Dios sé humano, mis tripas Dios
son reales en este cuerpo nuevo,
hay emociones que aún no entiendo.
Pero esto no es nuevo,
la sangre me revolvió siempre.
El punto puede posarse en lugares imposibles
y me hace ser superpoderosa: trepar, volar,
pero por favor Dios,
cambiá el punto de lugar, a ese no llego.
Es como cuando dos imanes se repelen.
Así es mi relación con la sangre.
La sangre es la sal de la vida?
La sal de la muerte?
El grito de guerra?

 

 

 

IV.

 

Mis manos persiguen un objeto que se mueve,
se abre el plano y el objeto se transforma
en un pájaro que levanta vuelo.
Ropa colgada en el balcón, cosas que pasan
algo se seca, una sombra.
Celestial entra a la casa esquivando los muebles.
Cae polvo blanco sobre el espacio.
Una masa de plastilina crece desde el piso.
Celestial mira sus manos, la proyección
en sus manos las tiñe de negro.

 

Sydney Sie

 

V.

 

En una esquina del techo hay
una mancha de humedad con forma de cruz.
Tengo la marca de Jesús en mi pared,
justo arriba de donde apoyo la cabeza.
Hasta ahora no la había visto porque
sólo cuando me voy a dormir miro el techo
y siempre miro hacia adelante, no arriba.

Jesús se pavonea y me dice:
—ves que si me buscás estoy, arriba tuyo hija mía.
—sí, descascarando la pared padre,
ese polvo blanco es tu piel?
Sos la escultura de una ruina a punto de caer?
Tus huesos son de yeso, tu yeso
es de huesos rotos padre, te volviste
una mancha marrón en la pared.
Dejaste la marca de tu cuerpo por quedarte
tanto tiempo ahí durmiendo.
Cada rato te despertás y me decís:
—sigue así hija mía, soy tu padre, soy tu marca.
Y yo sigo, pero no por vos, sino
porque no se me ocurre hacer otra cosa.
No entiendo por qué tengo que hacer reverencia a una pared.
Tus órganos son de cemento y la sangre es agua?
o vos sos la marca de agua que no se borra?
Esa marca que se ve como una cicatriz en la superficie
pero que vino de adentro, es más profunda la herida
que esta corteza padre.
Desde niño aprendí el oficio de albañil y sé reparar
las cañerías por las que te filtras.
Coloco bolitas de arcilla dentro de los tubos,
bolitas que hago con las manos y
les pinto con acrílico la cara de un demonio.
Mi demonio padre, el que sale
en mi defensa en cada juicio que te hago.

 

 

VI.

 

Cuál fue el encuadre que le hiciste a mis ventanas esa noche en mi casa?
cuando ya estaba por amanecer y no podíamos tener tantas ganas de estar
así, sintiendo de todo y sin hacer nada.
Me contaste que te gustaba la fotografía en blanco y negro.
Yo agarré tu cámara y te miré por la lente,
hice foco en tu boca pero no me animé a disparar.
Ese frame no me lo olvido.
Hablamos de lo analógico y del romanticismo perdido.
A los dos nos seduce el peso de las cosas de antes,
esas que fueron hechas para durar.
Cuánto se ve de la ciudad con la niebla?
Qué cosas son las primeras en perderse?

Hay una foto increíble que vi de un hombre pescando en un muelle,
es toda naranja y parece que la hubiesen photoshopeado
porque no hay fondo, ni agua, ni horizonte.
Fue la contaminación, la ciudad se llenó tanto de niebla
que no se veía más que el hombre sentado
sobre unos palos de madera y la caña quieta en sus manos.
Hacemos del mundo un lugar imposible, como lo del desierto de Atacama,
viste? después de un año de lluvia por la corriente de El Niño
floreció dos veces en un año siendo el lugar más seco de la tierra.
Flores y flores brotando de la nada misma,
es tan increíble como que yo te siga escribiendo.
Sos un desierto que floreció en mi cabeza.
Sos un milagro.

 

 

**Los poemas I y II forman parte del fanzine «Habitar el deseo», realizado junto a Lee Kelemen en la Ciudad de México. Los poemas III, IV, V y VI forman parte del libro «We never dance», en proceso de edición.

 

 

Artista visual y poeta. Celestial Brizuela trabaja como realizadora audiovisual y animadora stop motion. Su obra combina distintos soportes como escultura, pintura, maquetas, video, instalación y poesía. Publicó «La Intimidad de los Pájaros» libro de poesía y dibujo; «Inéditos», fanzine de poesía y fotografía; «Habitar el deseo», fanzine de poesía y dibujos realizado junto a Lee Kelemen. Formó parte de publicaciones en Argentina, España, Francia, Uruguay, Inglaterra y México.