Tool y el ser antropo-cósmico

Vanina Celis

(Estados Unidos, 1991, Escritora)

 

Tool llama a no renegar de la intuición para conocer la realidad, es decir: a ir del fenómeno a la esencia y viceversa, «sintiendo el ritmo» y «observando la belleza», y a hundirnos en la espiral de nuestra divinidad, misma que, no obstante, podemos recorrer permaneciendo humanos.

 

Karel Kosík definió al hombre como un ser que «[…] no está recluido en su animalidad o en su socialidad, porque no sólo es un ser antropológico, sino que está abierto a la comprensión del ser sobre la base de la praxis; es, por tanto, un ser antropo-cósmico». En su Dialéctica de lo concreto, el checo aborda el trabajo como elemento fundante de aquel ser antropo-cósmico consciente de sí, y al trabajo filosófico y artístico como actividades objetivas indispensables para la humanidad, únicas capaces de captar la cosa misma (la esencia de la cosa) que no se muestra inmediatamente en la realidad.

 

 

Desciende la espiral: arte y filosofía en Lateralus

 

Con una lógica matemática —ya de por sí inherente a la música—, Tool compuso la canción Lateralus a partir de la secuencia Fibonacci, logrando con los compases basados en dicha secuencia una consecución de ritmos y sonidos apabullantes en lo que pareciera ser una oda a aquel ser antropo-cósmico descrito por Kosík. A la experiencia sonora que supone esta obra maestra se suma la filosofía subyacente a la letra, misma que parte de una necesidad imperiosa por romper radicalmente con las formas de aproximación a la realidad que tienen los individuos y por indagar en la historia desde una epistemología radical.

 

El primer verso comienza con la afirmación «veía blanco y negro en mi infancia», lo que después «dio paso al rojo y al amarillo», una referencia, según el vocalista Maynard James Keenan, a las historias aborígenes de la creación, pero que también sugiere ser el testimonio de un sujeto en el proceso de poder percibir los colores. Luego dice: «As below, so above and beyond I imagine», cuya traducción sería, en sentido figurado, «así en la tierra como en el cielo», lo cual remite a distintas religiones y que tiene su origen en los sincretismos greco-orientales, específicamente de la mezcla entre el dios griego Hermes y el dios egipcio Thot, lo que es igual a una combinación entre comunicación y sabiduría con alquimia. La simbiosis de estos dioses en el milenio II a.C. dio como resultado el mito de un rey-filósofo-cura (una tríada) llamado Hermes Trismegistus, en cuya Tabla Esmeralda dejó escritos los principios de un pensamiento que sería retomado por científicos y filósofos del Renacimiento y traducidos posteriormente por Isaac Newton en el siglo XVII.

 

El pensamiento de Hermes conllevaba un método de aproximación a la realidad basado en la alquimia, el sincretismo y la superstición pagana, característicos todos de la antigüedad, así como un objetivo filosófico primordialmente ontológico y una finalidad trascendente. Esto sería superado con el fundamento metodológico de la modernidad (Galileo, Newton, etcétera), de un pensamiento primordialmente científico y físico-matemático cuya prioridad es el desarrollo de la técnica y la razón.

 

En Lateralus pareciera recogerse el Hermetismo a manera de una reivindicación filosófica e histórica, pero probablemente también como una crítica a los usos que se le dieron a esta antigua visión de la realidad, misma que sería el fundamento de la religión Summum, inaugurada en 1975 en Estados Unidos y cuyas bases se hallan también en el libro del Kybalion. Tomando esto en cuenta tendría sentido la frase completa, la cual termina llamando a ir «más allá», —por ejemplo, más allá de farsas como la religión Summum, basadas en seres alienígenas y otras sandeces que embrutecen la conciencia de los hombres—. Lateralus se construye de esta forma sobre una base dialéctica que no busca cancelar las contradicciones, sino hacer una crítica de ellas y superarlas.

 

 

A lo que se presenta así, como una reflexión dialéctica de la vida, se suma el uso de la secuencia Fibonacci en la composición de Lateralus como un elemento de armonía entre la razón y la naturaleza, pues la secuencia se puede representar gráficamente como una espiral, un patrón que no sólo remite a la racionalización matemática propia de la modernidad, sino que se halla primigeniamente en la naturaleza —como en los tallos de las plantas o en las conchas de mar—. Además de ser una armonía entre razón y naturaleza, en Lateralus hay un tercer elemento en donde está presente la espiral: en la filosofía, pues la aproximación dialéctica a la realidad propia del filósofo alemán Hegel es también ilustrada como una espiral, figura que utilizaría también Marx en su método dialéctico. Quizá por eso Lateralus llama a no renegar de la intuición para conocer la realidad, es decir: a ir del fenómeno a la esencia y viceversa, «sintiendo el ritmo» y «observando la belleza», y a hundirnos en la espiral de nuestra divinidad, misma que, no obstante, podemos recorrer permaneciendo humanos. Una espiral, por ello, que no sólo es el camino del Espíritu (como en Hegel), sino el camino de los hombres (como en Marx). Sólo así llegaremos «a donde nadie ha ido»: a la utopía que, para nosotros, es el socialismo.

 

«Spiral out. Keep going»

 

 

 

 

 

Socialista empedernida, ocasionalmente bulímica nerviosa, Vanina Celis además es escritora de ensayos políticos y literatura.